Mi amiga



Esta historia está dedicada con mucho cariño a mi querida Tropa.



                 Me dolía ya todo el cuerpo de tanto caminar, pero sólo lo notaba cuando pensaba en ello. El del pecho era infinitamente más fuerte y no desaparecía. En parte, creo que este dolor era el que motivaba el del resto del cuerpo, ya que no me dejaba respirar bien y la falta de aire provocaría ese decaimiento que tenía.

                Y es que han sido muchos años juntos. Fue decirme que me fuese de casa cuando me desperté de la siesta y apareció el maldito dolor. Al principio pensé que me quería gastar una broma, pero cuando me gritó y me dijo que ya no me quería, mis ojos se mojaron al instante. No podía comprender que podría haber motivado su reacción, pero debí hacer algo muy malo porque ella también tenía la cara y los ojos mojados. Y es que han sido muchos años juntos.

                Yo hice todo lo que pude para que me quisiera. La quise con devoción, le fuí fiel, le dí calor, paseé con ella y hasta sané sus heridas. Aún así, no le guardo rencor porque sé que ella siempre fue muy buena y estará arrepentida, aunque ya sea muy tarde para volver. Ya no puedo volver aunque quiera.

                Aquel coche que apareció de la nada nos separó para siempre. Sé que debería haber mirado a ambos lados antes de cruzar, pero estaba tan triste y era tal mi decepción, que cuando quise darme la vuelta y saltar hacia la cuneta, ya fue tarde.

                Luego vino ese rato de eterna oscuridad, aunque por suerte ya pasó. Ahora me encuentro bien, entre muchos como yo. Corremos y jugamos todo el día en el prado más bonito que he visto nunca. A veces viene nuestro nuevo amigo y, tras acariciarse la barba y colocarse bien su largo cabello, juega con nosotros y nos tira la pelota. A mí ya no me duele el cuerpo y siempre soy el primero en llegar.

                Es muy bueno, lo pasamos muy bien y estoy muy feliz, pero algunas veces pienso en ella y vuelve el dolor del pecho. Y es que han sido muchos años juntos. Quiero mucho al barbas, pero ella será por siempre mi ama y por siempre yo seré su perro.

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